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Escolaridad de mellizos,gemelos,trillizos: juntos o separados?

JUNTAR ¡SÍ!

Coks Feenstra es Licenciada en psicología infantil y especialista en múltiples.

He leído sus libros y publicaciones.

El 3/9/13 dió una charla en Barcelona sobre el tema de juntar a los gemelos en clase para facilitarles la adaptación.

Me gustaría compartir con ustedes  lo expuesto por la Licenciada:

¨Primero de todo quiero darle las gracias a Meritxell Palou por brindarme esta oportunidad de hablar sobre un tema tan importante. Yo ya llevaba unos años indignándome sobre una estrategia de la que no vi ni veo su utilidad. Es más: me han llegado hasta el día de hoy muchas consultas sobre este tema y siempre con el mismo mensaje: quieren separar a mis gemelos y nosotros no queremos. ¿Qué podemos hacer?

Primero de todo os contaré sobre mi vida profesional. Estudié psicología en la Universidad de Groningen, Holanda y me especialicé en la rama infantil. Desde el 1977 trabajo como psicóloga infantil. En 1986 vine a España y empecé a escribir para la revista Crecer feliz y más tarde también para Psychologies. Empecé a investigar el tema de los gemelos a raíz de una consulta de una lectora de Crecer feliz. Pensé que tendría que haber algún libro sobre la educación de gemelos, pero no la había. Así que decidí dedicarme a este tema. Leí muchísimo y también entrevisté a muchos padres de gemelos, mellizos, trillizos, cuatrillizos hasta sextillizos. Quería informarme al fondo. En 1999 salió mi libro a la venta y desde aquel momento aún tengo mucho más contacto con padres de múltiples. También tengo mi propio grupo objeto de estudio, tengo varias familias de gemelos que voy siguiendo a lo largo de su vida. Esto me permite saber cuáles son las consecuencias de ciertas decisiones, como por ejemplo con gemelos que han sido separados y otros que han estado juntos en clase. Me gusta contaros algunos casos.

Por ejemplo Mónica y Verónica que ahora tienen 30 años. Son gemelas idénticas y les separaron cuando empezaron la etapa de Primaria. No les gustó. Eran niñas abiertas, risueñas, activas con un montón de amigas. No les costó nada entablar relaciones con otros. No eran en absoluto gemelas que se cerraban en sí mismas. Las niñas se echaban de menos e inventaron un truco: acordaron cada día un momento en el que irían al váter. Esto les dio la posibilidad de verse y abrazarse. Y de rezar un Ave María juntas. Este ritual es una clara señal de ansiedad.
Cuando entraron las dos en la Universidad, cada una en una distinta, se diría que no les costaría gran esfuerzo. Al fin de cuentas habían estado años separadas en el aula. No fue así. Verónica necesitó la ayuda de un psicólogo para vencer ciertos problemas. La separación forzosa no había tenido el efecto deseado.

Nina y Amelia, también gemelas idénticas, no fueron separadas en Primaria. En cuanto a carácter, se parecen bastante a la pareja de antes: abiertas, simpáticas, activas y muy sociables. Para la etapa de Secundaria sus padres opinaban que sería mejor que estuvieran separadas y así lo querían pedir en el Instituto. Pero las niñas lo hablaron entre ellas y decidieron que no. Así se lo comentaron a sus padres que lo aceptaron. Se pasaron toda la época del Instituto en la misma clase. Cuando ya les tocó la etapa de la Universidad, tenían que esperar un año para poder entrar en Medicina, la carrera elegida por las dos. Decidieron hacer en este año una carrera distinta, una optó por psicología y la otra por enfermería. Sentían que tenían que dar este paso para poder hacer cada una su círculo de amistades. Al año siguiente entraron juntas en la misma universidad. Si observo su trayectoria hasta ahora, veo a dos mujeres independientes, cada una con su propia familia (hijos y marido), con una relación entre ellas hermosa e íntima. Es muy probable que sea así porque se les dio la oportunidad de disfrutar de su compañía cuando lo querían y de desarrollarse a su ritmo.

¿Qué podemos concluir?: vemos claramente cómo la decisión de separar antes de que las niñas estuvieran preparadas para ello no tuvo el efecto deseado. En el último caso se les permitía a las niñas estar juntas el tiempo que quisieran y hoy en día son mujeres independientes y autónomas. Y lo más importante: no han tenido que pasar por periodos traumáticos.

Sergio y Marcos, de 3 años fueron separados. Y ante la sorpresa de los padres, su relación empeoró. Siempre habían sido sus mejores amigos. Pero ahora después de salir de clase, se peleaban muchísimo. Es como si la magia entre ellos se hubiera roto, me lo describe la madre. ‘Pelean primero unas horas hasta que finalmente se encuentren de nuevo. Duermen abrazados y en una cama, cosa que antes no hacían, pero al día siguiente se vuelve la misma dinámica’. Estos padres han pedido al colegio que les pongan juntos. Aún está por ver si respetan la voluntad de los padres.
En el colegio no se observaban estos cambios que afectaban a su relación. Como no veían a los niños juntos ni los conocían de antes, nadie en el centro escolar se percató de las dificultades por las que pasaban los niños.

Las niñas Susana y Laura también fueron separadas en su primer año de clase. La madre observó cómo después de clase solo querían estar juntas y no invitar a ningún otra niña. Las veía durante este curso menos felices. Al curso siguiente había menos niños y se juntaron las dos clases, así que las niñas iban juntas. En este curso invitaban amiguitas a su casa y las dos estaban mucho más felices. En el colegio tampoco se percataron de estos cambios.

¿Qué podemos concluir?: en ambos casos la separación afecta claramente a los gemelos. En el caso de los primeros hay más peleas, más animosidad. Es un hecho que he visto en muchos más casos, tengo muchos testimonios de padres que me cuentan exactamente lo mismo: algo de su compenetración se quiebra; es como si se quisieran y entendiesen menos. O, como decía una madre: como si se rompiera su magia.

Un último ejemplo: Frank y Sara, mellizos de diferente sexo, empiezan el primer curso juntos, con 4 años. Van bien, pero la profesora ve cómo Sara domina a su hermanito. Esto es algo habitual en las parejas niño y niña. Las niñas se desarrollan antes en algunas facetas (el habla, la sociabilidad, la autonomía) y por tanto ella adopta el rol de madre. Los padres observan lo mismo en casa. Al curso siguiente, a sus 5 años, deciden separarles de clase. Y así siguen toda su etapa escolar. Es una buena decisión. Para este caso.
Observa: se les permite empezar juntos y de allí se toma una decisión.

Este martes pasado di una charla en Barcelona sobre el tema de juntar a los gemelos en clase para facilitarles la adaptación.

Cinco ejemplos y puedo seguir contando muchos más casos, pero me limitaré. ¿Por qué existe tanto ímpetu de separar a los gemelos? Se habla de la independencia, de la autonomía, de la identidad. Como muy bien dice dr. Nancy Segal, experta en el tema de los gemelos de la Universidad de Fullerton, Los Angeles: todos entendemos que un niño que entra en parvulario con algún amiguito de su guardería o vecindad, se adaptará mejor. En ello coincidimos. Por qué en caso de gemelos ¿todos de repente se preocupan por el desarrollo de su identidad? Luego os cuento lo que nos aportan los estudios.
Pero primero quiero hacer una comparación: a veces pienso que separar a los gemelos cuando entran en el colegio, con 3 años, es como exigirle a un recién nacido que duerma ya en su cuarto y no con la mamá. Todos entendemos que esto es anti-natural y en contra de nuestra biología. Todo bebé necesita estar con su mamá. Somos mamíferos y no conocemos ningún animal que duerma en un nido aparte. No sobreviviría.

En realidad en cuanto a los gemelos hacemos lo mismo. La tendencia es la misma. Separar a los que han venido juntos al mundo. No debemos pasar de alto a esta evidencia de la naturaleza: los gemelos comparten la vida prenatal, están juntos en el útero, sienten y perciben la presencia del otro (u otros, si son trillizos). Cuando nacen, duermen mejor en una cuna. En algunos hospitales, como la FE en Valencia, les ponen juntos en una incubadora, ya que saben que así crecen más deprisa, tienen menos apneas y les pueden dar de baja mucho antes. Además, el ratio de ingresos posteriores en este caso es menor. Los gemelos conocen el mundo como siendo uno de dos (o tres). A los 3 años, edad de la escolarización en España, en un momento temprano, mucho más que en otros países europeos (en Holanda es a los 4 años, en Finlandia a los 6), los gemelos todavía están en este proceso de ‘nosotros’. Están justo en el proceso del descubrimiento del ‘yo’. Todo bebé se ve primero como parte de la mamá, también los gemelos. Pero ellos además se viven como una parte del hermano gemelo. Poco a poco, gracias a su creciente autonomía, se van dando cuenta que cada uno es una persona autónoma. Para los gemelos este proceso es algo más complejo (es una separación doble: verse aparte de la mamá y del hermano gemelo), y por tanto tardan un poco más que un niño que viene solo al mundo. A los 3 años están justo en este proceso. Volvemos al ejemplo del recién nacido: a nadie se le ocurre acostarle en una habitación aparte. Tampoco debemos separar a los gemelos, teniendo esta edad.
Muchos además aún no la tienen, la tienen que cumplir en el curso aún y/o porque nacieron prematuros. Es algo a tener en cuenta. Muchos, por tanto, solo tienen 2 años y algo.

Pero, aducirán algunas personas, el estar separado les vendrá bien para entender mejor este ‘yo’ y para alcanzar la individualidad. No, no funciona así. Tal como un recién nacido no aprende a dormir solo al privarle de la compañía de su madre, el gemelo tampoco aprenderá a encontrar su ‘yo’ al privarle de la compañía de su hermano gemelo. Tiene el efecto contrario: les hace sentirse desamparados, desprotegidos, solos, tristes y desconcertados. Sufren la mayoría de las veces recaídas en su desarrollo: vuelven a hacerse pis, lloran por la noche, piden el chupete, ya no quieren dormir en la oscuridad o sin los papás, etc. etc. Les hace sentirse más inseguros y más pendientes el uno del otro y de la mamá.
Como dijo un psicólogo importante: hay que darles a los hijos primero raíces y luego alas.

Pues, al separarles de modo forzoso, les cortamos las raíces.»

Fuente: Coks Feenstra

Foto: photo credit: donnierayjones Painting Elsa and Anna via photopin (license)



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