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Caprichos y berrinches: Marcando pautas claras desde el nacimiento

Marcando pautas claras desde el nacimiento, mostrándole lo que puede y no puede hacer, vamos construyendo el antídoto para el berrinche:
Poniendo límites y los “NO” bien claros.

No tenemos dudas de poner un NO rotundo cuando está en riesgo la vida o la integridad física de nuestros niños y niñas con aparatos eléctricos, lugares abiertos, agresiones físicas, etc. Lo tenemos muy claro en esos momentos y ellos nos creen y no dudan en hacer caso.
Pero frente a otras situaciones nos ponemos más dudosos, y ahí es dónde se incrementa los caprichos y los berrinches.
Cuando el adulto duda ante el NO que pone, los chicos responden de esta manera, portándose mal, angustiándose y haciendo berrinche.
Ceder ante las exigencias de los niños puede ser muy tentador
Superados por el cansancio, los sentimientos de culpa o con la paciencia totalmente agotada .
Podemos satisfacer los caprichos de los niños escudándonos en la creencia del “ya tendrá tiempo para aprender”, pero quizás cuando llegue ese “tiempo”, ya sea tarde.

Un niño de alrededor de dos años responde bien si siente confianza en el adulto que pone ese límite, aunque lo desafíe.
Es importante saber que primero el LÍMITE los enoja pero luego los tranquiliza
El límite los hace sentir seguros, ya que si ven que pueden hacer lo que quieren sin que sus padres puedan controlarlos, sienten que estos tampoco van a poder controlar situaciones exteriores amenazantes ni protegerlos de las mismas.
El reto o la penitencia es una forma de castigarlos por lo que hicieron que no siempre los ayuda a entender porque se portaron mal o desobedecieron. Solo los detiene por un rato y en general obedecen sin comprender. Cuando el niño realice una conducta inapropiada para llamar nuestra atención, lo mejor es ignorarla.
Si manifiesta rabietas o pataletas se vuelve aún más aconsejable esta norma, que puede complementarse con algunas técnicas como el “Tiempo fuera” (consistente en llevar al niño a un habitación donde no pueda jugar ni divertirse durante un tiempo razonable – se sugiere un minuto por año de edad –
Pasado este tiempo, volver a hablar con él y dejarlo salir cuando el berrinche se haya terminado o proponerle alguna actividad incompatible con la que está realizando y que ha promovido la rabieta
No obstante, estas técnicas deben usarse con cuidado y ser consultadas con un profesional que pueda evaluar correctamente la mejor forma de aplicarla en cada caso en concreto.

Lic. Mónica Zlotnik
Psicóloga
monicazlotnik@fibertel.com.ar

photo credit: donnierayjones via photopin cc


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Categorías: Psicología


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